—No quiero que me toques, Alejandro. ¡No me…!
—¿Por qué no, eh? ¿Ahora quieres que te toque ese imbécil? —se alejó un paso, observándola con ojos endemoniados—. De verdad no pensé que caerías tan bajo, Selene.
—Bajo caí el día en que te conocí —y sí, ese día comenzó el declive de su vida. Antes de Alejandro, ella solo era una muchacha común, que fantaseaba con cosas como: encontrar su príncipe azul, casarse y tener muchos hijos.
Luego, cuando aquel hombre apareció en su vida, todos sus sue