No sé cuántos minutos llevo mirando la puerta, esperando escuchar sus pasos, esperando verlo cruzar por ella y mirarme con esas perlas azules que tanto me gustan, pero nada pasa.
Afuera todo sigue quieto, silencioso y aquí dentro… él sigue igual de ausente.
Resoplo, comienzo a caminar por la habitación sin rumbo, necesito moverme para dejar de pensar tanto. He estado todo el maldito día en esto y siento que la cabeza me va a reventar.
Pero es algo que no puedo evitar. Desde que escuché el nombre