El sonido de la porcelana al chocar contra la mesa es lo único que rompe el silencio. El almuerzo terminó hace un par de horas, pero mi suegra nos invitó a tomar el té y no hubo cómo negarnos.
Después de almorzar, caminamos junto a ella por el Jardín Real manteniendo una conversación bastante normal. Nada personal, solo temas de gustos y un poco de política. Lo que sin duda hizo gruñir a Maximilian.
Aún me sigo preguntando por qué aborrece tanto la idea de ser parte del parlamento o al menos de