«¿Sería un desperdicio si muero?».
«¿Qué carajos le pasa y porque me habla así?»
—No estoy sola —miento, cruzándome de brazos—. ¿Y a ti que te importa si me enfermo o no?
Vuelve a reír suavemente al tiempo que expulsa el humo hacia arriba.
—Claro que no estás sola, estás aquí hablando conmigo —Da un paso hacia mí—. Pero tranquila, que no muerdo.
El corazón me late demasiado fuerte, me obligo a mantenerle la mirad. Hay algo inquietante, pero cautivador en él. Su elegancia relajada, sus gestos y e