Me quedo helada. Las palabras me golpean el pecho como un mazo y por un momento, hasta creo que no escuché bien. Pero sí escuché a la perfección lo que me ha dicho.
¿Compañía? ¿De verdad Maximilian quiere hacerme compañía?
El mismo que me ha tratado con desprecio y que no ha dudado en recordarme en las pocas horas de casados que tenemos, que jamás podré ser suficiente solo porque no le basta con la amante para hacerme sentir miserable, ¿es el mismo que ahora me dice que me quiere hacer compañía?