Han pasado dos días. Dos días que se sienten como semanas o meses. Como una vida entera comprimida en horas que no dan tregua.
Dos días desde que hablé con Ben y corroboramos algo que, en mi interior, quería que fuera mentira.
Dos días en los que apenas he podido ver a Harriet, porque el parlamento ha solicitado su presencia más de la cuenta.
Ellos se reunieron con nosotros el día establecido para comunicarnos la fecha del juicio y su opinión sobre el resto de las peticiones. Las condiciones pu