Caterine pasaba una mano distraída por el cabello de Corleone, deslizándola con suavidad entre los mechones oscuros, un poco más largos de lo habitual. La habitación estaba envuelta en un silencio íntimo, solo interrumpido por el sonido de sus respiraciones acompasadas. Corleone tenía la mejilla apoyada en su vientre, hasta hace unos minutos había estado hablándole en susurros a su bebé y aquella escena le había parecido de los más tierna.
Desde su regreso del encuentro con Bernardo y Ovidio, C