Corleone se separó de Caterine con la respiración agitada. Durante unos instantes, había logrado silenciar su mente, apagar los pensamientos que no lo dejaban en paz.
Siempre se había considerado un hombre de acciones, siempre sabía lo que tenía que hacer y lo hacía. Pero esta vez era distinto.
A pesar de haber pasado la noche en un incesante debate interno, aún no estaba listo para dar el siguiente paso. No estaba listo para exponer la verdad sobre su padre. No porque temiera por sí mismo o po