Corleone apenas lograba concentrarse en la conversación entre Caterine y sus padres. Sus pensamientos estaban en otra parte, y solo respondía cuando le dirigían una pregunta directa, esforzándose por no parecer grosero.
Giovanni lo había llamado después del almuerzo para informarle que tenía la información que le había pedido y desde entonces su mente no había tenido descanso. Habían acordado reunirse para cenar en su casa, y la incertidumbre lo carcomía. Habría preferido hablar con él antes, p