Greta echó un último vistazo a su alrededor para asegurarse de que todo estuviera en su lugar y sonrió con satisfacción al ver lo que había logrado. Había invertido varios días en pensar en cada detalle con cuidado porque quería que esa velada fuera perfecta.
Apagó las luces del techo; no serían necesarias. El resplandor de las velas artificiales bañaba el comedor con una luz suave y acogedora. El ambiente era íntimo, ideal para una cita.
Alisó instintivamente la parte baja de su vestido, aunqu