—Me queda desearte lo mejor y que tengas una buena vida—dijo ella, separándose levemente y esbozando frases con un tono más convencional y profesional.
—No quiero que esto sea el final de nuestra amistad, Sharon—le aseguró— Te dije una vez que me encantaría que vinieras a ver mis partidos y lo ratifico. Te enviaré entradas. Puedes ir con Regina y Milo. Me interesa que mi familia asista. Durante mucho tiempo los esperé, pensando orgullosamente que eran ellos los que tenían que acercarse a mí. En