—Nunca lo haría, ese no es él.
—Ninguno de tus hermanos lo harían, creo yo. Me falta conocer a Aiden, pero supongo que no será la excepción.
—Aiden es… Aiden. Pero no, tampoco le importan esas boberías clasistas. Ese es terreno exclusivo de mi madre—la abrazó y la atrajo para tomar su boca en un beso apasionado al que ella se sumó con gusto.
Cuando se separaron, murmuró sobre su boca.
—Ella nunca me va a aceptar, ¿no es así?
—No importa. En realidad, no importa la opinión de mi madre. No cuenta