La sala estaba delante de mi, mis manos temblaban al saber que Jake estaría en la reunión. No es fácil para nadie ver al hombre que hace 24 horas me golpeó y abusó sin piedad alguna. Pero se me salía de las manos, esté caso lo llevábamos juntos desde que ese par de bebés nacieron y debía soportarlo.
-¿No entrarás?- escuche decir, Lorenzo había llegado.-
-Si, doctor.- respondí y caminé con él. Adentro estaba Jake sentado hablando con el director administrativo y tres neurocirujanos. Ya debatían qué hacer con los bebés.
-Buenas noches.- mencioné buscando una silla para sentarme, Jake intentó darme un puesto pero lo ignoré, me senté al otro extremo. No me di cuenta que era justo al lado de Lorenzo.
-Doctora Rosales ¿se encuentra usted bien?- era una pregunta de Armando, un doctor de aproximadamente 65 años, estaba próximo a retirarse del hospital.-
-No es.- La atacaron, la inseguridad de este país está cada día peor.- Jake interrumpió.-
-Eso es terrible doctora, no puedes an