El sonido burbujeante de la cafetera se escuchaba en el lugar, la hora marcaba que pronto serían las ocho de la mañana. Había pasado toda la noche trabajando en el caso del primer ministro.
No era la primera vez que trabajaba veinticuatro horas, aveces había sido más. Pero jamás fue en silencio como esta vez. Lorenzo solo hablaba lo justo, respondía las preguntas que le hacía. Nunca propuso una conversación.
-He terminado.- mencioné entregando el informe, lo puse sobre su escritorio.-
-D