Temor al infierno.
En su andar huidizo, le pasó por el lado a las dos tortugas, casi se las lleva, solo veía hacia el suelo, hasta la cabeza le pesaba, no era facil el dilema desafortunado, su boca incluso la sentía seca por el malestar. Levantó el rostro después de estar a medio camino, era el punto central.
Miro hacia atrás, Leóncio no había salido de la capilla y las dos misteriosas mujeres seguían custodiando la entrada con el rostro agachado. Volviendo su vista el frente se chocó con ángulo trasero de l