Sentimientos encontrados.
Pasado el hartazgo de vino, le llego la necesidad de ir a buscar su bruja. Tenía ganas follar, el alcohol prendía más su libido siempre hambriento. Rodó los ojos con pesadez hacia la salida, apenas sentía su andar, las piernas fluían con más liviandad. Le molestaba. La sensación de martillar el suelo con la punta de sus botas era única. Todo vibraba a su alrededor, con ondas expansivas.
—«¡Grrr!». ¿Dónde estás Vieda?.—"Joder", entre el vicio y el efecto del alcohol, no sabía cual lo tenía más a