Kairon Loguember/ la primera pista hacia ellas.
—«¡Grrr!».—Si, también la sentí.—Le confesó en tono despectivo a la Salamandra que mantenía el enlace, entre él y el Oscuro de forma casi permanente. —Eso quiere decir que tuvo a mis crías. Se le reventaba aun el corazón cuando su imagen se hacía presente o la mencionaban.
Sus garras crecieron, rozando la superficie en bronce de su mesa, al otro lado diviso como la Salamandra se sacudía ante el sonido agudo, chirriante.
—Mi señor, por favor.—Se tapaba los oídos, sus ojos brotaban. Se freno... l