Adiós, Kairon.
Livia y Lady la acompañaron casi toda la mañana. Kairon le había negado su presencia desde que el Oscuro fue en persona a llevarse a Bastix.
—Posiblemente el me este odiando. —Trago en seco, antes de pronunciar algo que le dolía reconocer. —La quiere. Conozco la mirada del dolor, de la perdida.
— “¡kak, kak, kak!”.—El grito del Darrien se escuchó en esa parte del castillo, aún estando en el interior. Las muertas serviles levantaron sus rostros, clavando sus pupilas frias en ella.
—En los pasil