Capítulo 17. AFRONTAMIENTO
—¿Dónde estabas? —preguntó la furiosa mujer, que veía a su nada querida falsa hija entrar en su casa.
—En Barcelona —respondió Fernanda, sin ápice de miedo, descontento o descontrol.
Ahora que sabía que tenía todo el apoyo de Fernando, y todo el amor de sus dos padres, no temía nada más.
—¿Cómo diablos saliste del país? —cuestionó Regina, en un tono algo elevado de voz—, eres menor de edad. No puedes salir del país sin permiso.
—Bueno —habló Fernanda—, yo tenía el permiso de mi padre.
—¿Braulio