Capítulo 64 — Cuando el control cambia de manos
El instante en que la presencia dentro de mí decidió moverse no tuvo aviso ni transición, fue una imposición limpia, silenciosa, como si algo tomara las riendas sin necesidad de desplazarme por completo, como si no necesitara arrancarme del control sino compartirlo, invadirlo, redirigirlo desde dentro con una precisión que no admitía resistencia total, y en ese punto exacto, donde mi voluntad seguía existiendo pero ya no gobernaba sola, entendí que el peligro había cambiado de forma, que ya no v