Mundo ficciónIniciar sesiónEl fin del mundo no llega con explosión. Llega con cronómetro que nadie puede detener.
El licenciado Ferrer recibió la llamada a las cuatro de la madrugada, cuando el juicio apenas llevaba dieciocho horas de receso. La voz al otro lado de la línea pertenecía a Rodrigo Salazar, un expreso que había compartido celda con uno de los hombres de confianza de Villalobos durante tres meses. La información que Salazar ofrecía tenía







