Hay silencios que son ausencia de palabras. Y hay silencios que son la forma más honesta que el lenguaje encuentra para decir lo que las palabras no alcanzan todavía.
Mateo se quedó dormido en el asiento trasero exactamente diecinueve minutos después de salir del almacén.
Eva lo supo porque lo estaba mirando por el retrovisor con esa vigilancia involuntaria que tienen los hermanos mayores, ese monitoreo constante que no se aprende sino que simplemente existe, instalado en algún lugar del sistem