Algunos destinos no se eligen. Se descubren cuando ya estás en camino y la única opción que queda es llegar.
La autopista México-Veracruz a las tres de la madrugada tenía esa soledad específica de las carreteras que el día convierte en arterias y la noche devuelve a su naturaleza original: cintas de asfalto que atraviesan el país sin preguntarle a nadie si quiere ser atravesado.
Eva conducía.
El teléfono de Aurelio —el único hombre del equipo de Damián que seguía operativo después del caos del