Mundo ficciónIniciar sesiónLas madres heredan a sus hijos muchas cosas: ojos, sonrisas, y a veces, enemigos mortales.
La habitación del hospital privado olía a antiséptico y a secretos demasiado tiempo enterrados. Eva permanecía sentada en el borde de la cama, con las manos apretadas sobre su regazo mientras observaba a Lucía Zenteno —su madre, esa mujer que había sido una ausencia constante en su vida— caminar de un lado a otro frente a la ventana. La luz de







