LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 27. Una trampa
—Tienes que entender algo: el veneno es el arma de los cobardes —le había dicho el detective a cargo del caso.
—¿A qué se refiere?
Cuatro días antes, Maya se había quedado sentada en aquella oficina del precinto mientras Lucio salía detrás del policía para hablar con él.
—Mire, señor Harper, Finneas Garbiner ha estado lo bastante cerca como para dispararle a la señorita Di Sávallo varias veces, pero...
—¿Pero qué? —preguntó Lucio impaciente.
—Prefirió el veneno. Tomó la decisión de envenenarla.