LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPÍTULO 11. No es el momento ni el lugar
Lucio parecía un niño en medio de su cumpleaños. Despertó feliz, arrastró a Maya a la ducha y luego corrió al buzón de la entrada a buscar el periódico de ese día.
—¡Wow! ¿Está bien que tenga orgullo ajeno? —preguntó abriendo el diario mientras se sentaba en una de las banquetas de la encimera y Maya ponía frente a él una taza de café humeante y oloroso.
—¿Por qué? ¿Qué dice?
—"El mejor concierto de música clásica que el teatro de la ciudad ha visto en los últimos diez años, nos llegó con las n