LA CHICA DEL VIOLÍN. CAPITULO 5. ¡Largo de aquí!
Cuando Maya Di Sávallo abrió los ojos, le dolían hasta las pestañas. Hablando sinceramente, jamás en su vida había tenido sexo como aquel, pero lo mejor de todo era que lo había hecho con un hombre increíble. Era apuesto, divertido, culto, apasionado y sobre todo, los condones en aquella papelera del baño le decían que había estado cuidándola con ese instinto protector que se le salía hasta por los poros.
Había sido la mejor noche de su vida, y sonrió viéndolo dormir, porque él también se había