CAPÍTULO 61. No puedo...
Aquella palabra, aquel acento, aquella voz retumbó en su cerebro como un trueno, haciendo que Marianne se detuviera en su sitio, inmóvil, aterrada, aturdida. El mundo empezó a girar demasiado rápido y Gabriel la vio soltar la playera con un gesto ausente mientras se sostenía la cabeza.
Su mano se dirigió a la pared más cercana para apoyarse, pero simplemente no llegó. Su cuerpo se fue hacia un lado y el capitán sintió que perdía todo el aire mientras corría para sostenerla antes de que chocara