CAPÍTULO 60. Ella todavía es mía
El departamento de huéspedes de la mansión estaba separado de ella por unos cincuenta metros, y Lucio le indicó que podía dejar allí su maleta apenas llegaron.
—Venga a la casa cuando termine de instalarse, señor Scott. No hay mucha gente a la que conocer, pero igual hacemos las presentaciones.
Gabriel solo tenía una pequeña maleta, así que la dejó en una esquina mientras miraba alrededor. Dos habitaciones cómodas con sus baños. Y un espacio de salón, comedor y cocina. Más que suficiente para q