Transcurrieron exactamente tres meses desde que Mr. Stevens llegó a vivir con nosotros y en todo ese tiempo, no vi aquella señal que nos avisa a las mujeres que aún no seremos madres; eso solo significaba una cosa…
¡Iba a tener un hijo!
Estaba feliz y asustada al mismo tiempo.
Esa mañana esperé que mis padres y Mr. Stevens se fueran a trabajar, acompañé a Dalia a la escuela y pasé por la farmacia para comprar una prueba de embarazo. Ya en casa, me encerré en el baño y esperé con impaciencia el