- Debiste pensarlo mejor antes de acostarte con una mujer que no era tu novia –dijo mi hermano con una imperceptible sonrisa en sus labios–. Que irónica es la vida ¿Verdad?
- ¡Este bastardo no es mi hijo! –Rompí furioso las hojas–. ¡Esa zorra se embarazó a propósito! –Caí de rodillas al suelo. Vanesa solo me observaba entristecida.
#
- Si yo te dijera que estoy embarazada ¿También sería una zorra y mi hijo se convertiría en un bastardo? –Pregunté dolida. Nunca me imaginé escuchar semejantes pal