Coloqué la bandeja sobre la mesita de noche y sentándome en el borde de mi cama, me dispuse empezar sin perder tiempo.
Quería borrar este sentimiento que se adueñaba de mí, quería volver a ser el de antes; después de una lujuriosa sesión, seguro todo quedaría en el pasado. Olvidaría todas esas bobadas del amor.
¿Yo enamorado de una chiquilla? ¡En que diablos estaba pensando! Hasta decirlo suena ridículo, el amor no está hecho para mí y yo no deseo tenerlo.
Ellas se quitaron la ropa entre coquet