8. No me molesta
La brisa citadina de Nueva York acariciaba mi cabello de manera juguetona. Sujetaba mi copa de champán, sonriendo mientras miraba la ciudad a mis pies. Desde el Rainbow Room en el Rockefeller Center, todo parecía insignificante.
Lujo, belleza y un ambiente elegante. El atardecer, en ese lugar, parecía más mágico de lo normal.
En condiciones normales, una persona de mi calibre no podría entrar… pero hoy, lo ameritaba.
Le daba un suave sorbo a mi copa, triunfante por lo que podía decir. Me giré l