37. Buenos términos
El aire era denso.
Miraba el pequeño edificio, ese que dejé semanas atrás.
Seguía siendo la pequeña oficina de Brooklyn, esa con los ventanales para poder ver adentro.
Exhale sujetando con fuerza mi cartera. Mi cabeza me había preguntado alrededor de seis veces antes de salir de casa si estaba segura, y al séptimo me dirigí hacia la oficina.
—Bien, recuerda Katherine. Un año, solo finges que él no te interesa. Probablemente se canse de su pequeña rabieta y te ignore.
Apretaba con más fuerza el