95. Rosas
En esta situación me daba a entender una cosa, un simple chasquido de un Chevalier podía hacer mover montañas.
Con solo una simple orden, todos los sirvientes de la casa arreglaron nuestras maletas. Llamó a su piloto para que estuviera listo para volar.
Una o dos horas.
Tardamos más llegando al aeropuerto que organizándonos. No tuve que preocuparme de nada, Oliver se encargó de todo de manera tan magistral que fue sorprendente. A pesar de que todo fue demasiado rápido, él me dio la opción de avi