30. Lo decía en serio
Los secretos muchas veces pueden ser el caos que te mande a la locura.
En el frío de la habitación estaba recibiendo indicaciones de Liam, quien me dejó las medicinas que debía tomar. Me dejó su teléfono personal por si lo necesitaba. Al final comenzó a buscarme la mejor médico obstetra en Nueva York para ponerme las citas con ella.
—Oh, no es necesario. No quiero ser una molestia.
—No lo eres —Liam se colocaba sus anteojos mientras tecleaba en su computadora.
—Yo no puedo pagarla, no tengo