91. Abuelos
Los sonidos se apagaron, pero mi cabeza estaba hecha un tornado.
Las voces iban y venían de manera acelerada. Murmullos que se tornaban como un mar emocional. Miradas fortuitas, tras tanto tiempo prolongado, que socialmente serían aceptadas. Mi cuerpo temblaba. El aire comenzaba a fallarme. Intentaba calmarme. Mis hormonas hacían más que empeorarlo.
Mi madre no era Eleonor.
Era… ¿Juliette?
Miles de pensamientos me martillaron, preguntándome por qué. De qué había escapado mi madre para ocultar su