17. Soy el jefe
Había un silencio imposible de romper. No importaba qué pasara, nada se escuchaba. Insonoro. Así estaba la pequeña oficina; ni siquiera el sonido del viento pasaba.
Como si algo colonizara la habitación, la temperatura descendió a bajo cero. Frío. Juraría que, si exhalaba, podría provocar vapor cerca de mi boca. Oliver miraba de manera desafiante a Jeremy. Si antes parecía que no se soportaban, ahora era peor.
El cambio fue tan abrupto que era imposible saber cómo reaccionar. El ambiente se tor