Mateo, incrédulo, preguntó:
—¿Qué casi la mataron a golpes?
Con una sonrisa sarcástica, miré a Carlos.
¡Qué exageración!
Dos bofetadas y ya decía que estaba a punto de morir.
Si Camila muriera tan fácil, sería un alivio.
Carlos, evitando mi mirada, le habló ansioso a Mateo:
—Señor Bernard, por la relación que han tenido en el pasado, tiene que salvarla.
—Mateo...
Justo cuando terminaba de hablar, Camila corrió hacia nosotros llorando.
Se había quitado el maquillaje de la parte golpeada, para que