—Si todos nos vamos y dejamos a papi solo, qué triste sería, papi lloraría —dijo Embi.
Cuando la escuché, me invadieron mil emociones encontradas.
Aunque Mateo dejara de odiarme, cuando logre embarazarme otra vez, igual planeo llevarme a los niños lejos de aquí.
Pero, viéndolos tan encariñados con él, ¿qué pasará cuando llegue el momento de irnos?
Desde que regresé a Ruitalia, los problemas no han hecho más que ponerse peor.
Mientras manejaba, me preguntaba cuándo podríamos ser como una familia