Me quedé impactada y no dije nada.
Valerie me miró y entendió mis dudas.
Suspiró, me tomó la mano y dijo:
—Ya sé, todavía te pesa que Mateo te echara de Ruitalia, que te odiara, que dijera que no quería verte más. Pero ahora no hay otra, ¿o sí? No le des tantas vueltas, múdate a su casa. ¿Tú crees que volvería a echarte? Y si lo intenta, pues te quedas ahí.
Desalentada, la miré:
—¿Eso funcionaría?
Valerie aseguró confiada:
—Claro que sí. Además, tienes a Embi y a Luki de tu lado. Si Mateo quisie