Mateo no dijo nada, tampoco tocó las cinco copas de licor. Solo giraba el anillo en su dedo.
Viéndolo, me quedé en silencio.
Ese anillo venía en un par. Cuando nos reconciliamos, él me dio a mí la versión de mujer y él se quedó con la de hombre.
Pero después pasó todo eso…
Cuando me echó de Ruitalia, desesperada, tiré mi anillo.
También boté el de diamantes que me regaló cuando, frente a todos, me prometió organizarme otra boda grande.
En ese entonces lo odiaba, le tenía demasiado rencor.
Nunca