De repente Camila sonrió y dijo:
—Parece que Valerie y Aurora sí disfrutan de los modelos. Apenas se quitaron la camisa, ya se quedaron embobadas. Supongo que yo soy la anticuada, la conservadora. Pienso que, siendo una mujer casada, no debería andar en estas cosas. En cambio, ellas sí que saben divertirse.
Mientras hablaba, Mateo no dejaba de mirarme, con sus ojos oscuros y serios llenos de un aire amenazante.
Y era absurdo: ¿acaso no había sido él mismo quien nos trajo a ver strippers? Ahora,