Alan se recostó en la silla y le sonrió con descaro a Camila.
Con sus palabras, dejó en claro frente a todos su relación con Valerie.
Ella, algo tímida, le jaló de la manga para que se calmara, pero Alan no era precisamente discreto.
Al contrario, tomó la mano de Valerie delante de todos y, con una sonrisa arrogante, preguntó:
—A ver, díganme, ¿quién quiere reemplazar a Valerie?
Nadie dijo nada.
Camila se puso tensa.
Alan volvió a sonreír, con un tono amistoso falso:
—No pasa nada. Si alguien qu