Javier me miró y dijo en voz baja:
—Esta comida para llevar nunca se compara con lo hecho en casa. En Ruitalia tengo una casa privada. Ven conmigo con los niños y yo mismo cocino para ti.
Asentí.
Ahora mi relación con Javier y Valerie es inseparable.
Yo escribo el guion, Javier consigue la inversión para la filmación y Valerie actúa.
Por eso cuando estábamos en Bahía, los tres solíamos vivir juntos. Así nos cuidábamos y también era más fácil para hablar de trabajo.
Esta vez al volver a Ruitalia,