Al despertar otra vez, sentí una manita tocando mi frente.
Enseguida escuché las voces preocupadas de los dos pequeños.
Embi dijo: —Mamá parece que tiene fiebre, ¿qué hacemos?
Luki respondió: —Voy a llamar a la madrina con el celular de mamá, que regrese rápido.
Apenas terminó de hablar Luki, en la habitación sonó el tono de llamada.
Pero el pequeño llamó varias veces a Valerie, y allá nadie contestó.
Embi: —Tal vez la madrina está ocupada, ¿y si mejor llamamos al padrino?
De nuevo se escuchó el