—Claro que sí, por supuesto.
—Entonces, ¿por qué al principio quiso echar a nuestra mami? ¿Por qué la maltrató? ¿Por qué quiso lastimarla? ¡Él es un mal papá! —Luki habló en voz baja, molesto.
Esa carita enojada dejó a Alan un poco sorprendido.
Se dio cuenta de que, aunque ese pequeñito se parecía más a su mami, cuando se enojaba tenía un aire muy similar a su papá.
Vaya, la genética sí que es algo increíble.
—Así es, Alan...
—¿Cómo? —Alan lo corrigió, sonriendo—. Soy tu padrino.
—Ah, padrino.
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