En ese momento yo estaba acostada en la cama viendo las fotos de los niños.
Cuando escuché el grito asustado de Valerie, por dentro no me sentí tan agitada.
Valerie, con el cabello despeinado, corrió hacia mí, me agarró del brazo y lloró desesperada:
—Los niños desaparecieron, seguro Alan se los llevó. Desde que regresé ayer he estado intranquila, con miedo de que Alan se robara a los niños, así que bien temprano esta mañana fui a verlos a su cuarto. ¿Y sabes qué? El cuarto estaba vacío. ¿Qué ha