—¿Qué tiene que ver él en esto? —dije.
La calefacción de la habitación estaba bastante alta. Tenía miedo de que los bebés tuvieran calor, así que les quité las mantas.
Sin cambiar el tono, añadí:
—Estos son mis bebés, son solo míos. ¿Decirle a él? ¿Para qué venga a quitármelos?
Javier apretó los labios y miró a Valerie.
Valerie sonrió, sin poder creerlo:
—Sí, no podemos decírselo. Si se lo decimos, vendrá a intentar quitárselos a Aurorita.
Ella los trajo al mundo con todo lo que tenía, no podemo