—Te equivocas. No tengo nada en contra de ella, solo quiero saber qué te gusta de tu novia.
—¿Y para qué? Que te importa.
Mi hermano me miró fijo, con una mezcla de enojo y fastidio.
Aparté la mirada y respondí, seria:
—Para nada. Solo quiero que me digas si la mujer de esta foto es tu novia.
—…Sí. Es mi novia. Mira, tal vez a ti no te parezca bonita, pero yo la amo. Para mí es la mejor mujer del mundo.
Bajé la mirada al teléfono y le dije:
—Vuelve a mirarla bien. ¿de verdad es…?
—¡Ya basta, Aur